Muertepungo

 

 

Entrar a Laguna Muertepungo pegado a la ciclópea pared nororiental fue una suerte de contemplación eónica del mundo. Cuán grato vino el encuentro con la puerta (pungo) del comedido Predicador de silencios y el resto de puertas (pungos) de sus pares, formando en conjunto imponente herradura montañosa. Los pungos (puertas) no dieron lata insufrible al transeúnte, al contrario, lo honraron con su pose hierática resplandeciente aún resistiendo el embate de los siglos. Fue inevitable que uno que otro plástico o restos de vidrios de botellas estampados contra el suelo asomen en nombre del Antropoceno, la huella de neumáticos de automóvil, motos y bicicletas avisaban de visitas recientes, en todo caso de jornadas pasadas inexistentes en el espacio-tiempo en el que anduve. Al desembocar en la laguna, cuando se dejó ver entera, la primera impresión fue la catedral de silencio que los farallones erigían, y no fue a cuenta de la forma acuática que venía coloreada desde el gris plomizo al ocre rojo o rojo siena, dependiendo de la luz reflejando en algas ferruginosas. Después vino la impresión de aguas que al son del viento en popa eran como un caldo espeso meciéndose sobre el flujo lávico que reposa en el fondo. A falta de la visión del oso andino de anteojos, la vista de los patos de páramo alimentándose de bichitos que medran en la película de agua algosa, la vista de hermosos caballos pastando en los espacios verdes nivelados, fueron complementos agradables de la inmensidad de las viejas murallas herbosas y boscosas en las que dominaba el Predicador de silencios. Era el receptor humano de los encantos individuales y en conjunto del anfiteatro volcánico, no hubo más visitantes transeúntes en el lugar; la casa-refugio color ladrillo de Asociación Muertepungueros daba cuenta de que tenía gente adentro por la ropa tendida que azotaba el viento como si fuesen las banderas rojas y blancas del Predicador de silencios, agitándose airosas. La gente muertepunguera no se dejó ver y correspondiendo a su buen talante no hice mención de acercarme siquiera a su morada. Esta ausencia de visitantes me permitió moverme a ritmo de perezoso de bosque tropical […]

 

Muerte Pungo


Paisajes de agua

Flora de Muerte Pungo

Paisajes de volcanes, flujos de lava y valles andinos